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Alberto Romea

Escrito por actoresdenuestrocine 04-08-2015 en Actores. Comentarios (1)



Se abre el telón. Con ustedes, Alberto Romea. 

¿Por qué empezar por Alberto Romea? En primer lugar, porque es un magnífico representante de todos los actores a los que me gustaría homenajear en este blog. Y en segundo lugar, porque fue uno de los primeros de los que, al empezar a buscar datos biográficos, comprobé, que los que se daban en todas sus biografías eran erróneos. Además, es uno de mis actores favoritos.

Al existir muy poca información sobre los actores secundarios del cine español y la labor investigadora ser difícil y costosa, incluso para los grandes nombres del cine, hace que los escasos datos existentes se den por buenos, sin acudir a fuentes primarias para ratificarlos o corregirlos. Esto es lo que sucede con Alberto Romea. Casi todas sus biografía empiezan igual: "Hijo del gran actor Julián Romea…" Esta referencia lleva a error, si bien, en otras biografías se especifica más, para evitarlo. Normalmente, cuando se menciona al gran actor Julián Romea, se hace referencia a Julián Romea Yanguas, que murió en 1868, luego no puede ser el padre de nuestro protagonista. En realidad, Alberto Romea era hijo del otro Julián, Julian Romea Parra, conocido como Julianín, para diferenciarlo de su tío, el gran Julián Romea.

Es decir, Alberto Romea formaba parte de una de las estirpes teatrales más importantes de España y además, fue su último representante. Curiosamente, nunca se menciona nada sobre su ascendencia materna. Catalina era otro de los apellidos consagrados en el teatro español de la segunda mitad del siglo diecinueve, gracias al actor Manuel Catalina. La madre de Alberto Romea era hermana de este actor, y el propio Alberto Romea y Manuel Catalina tenían un gran parecido físico.

Respecto a su fecha de nacimiento, que generalmente se fija el 16 de enero de 1882, en Madrid, tras varias búsquedas, se puede rechazar. Hay varias fuentes que coinciden en su fecha de nacimiento. En este aspecto debo dar las gracias a Antonio Girón, un amigo de Madrid, que se dedicó de lleno a la búsqueda de datos sobre los Romea. La primera fuente es el Archivo Municipal de Madrid, en donde aparece Alberto Romea viviendo con su familia, en el año 1905, en la calle Carretas de Madrid, en concreto, en el número 3, piso tercero, nacido el 6 de enero de 1881 (aunque en otros padrones aparece como nacido en 1883). Las otras fuentes son el registro civil que fija como edad de fallecimiento, 79 años y sobre todo, su tumba, en donde aparece la fecha antes reseñada.

Aunque esta fecha es la más probable, la total confirmación sólo se obtendría de su certificado de nacimiento. Para ello, es necesario conocer la calle dónde nació, y aunque las fuentes citan la calle Carretas, los padrones y el registro civil, no confirman este hecho. 

Curiosamente, en la misma calle Carretas nº 14 se alzaría, unos años después del nacimiento de Alberto, el nuevo Teatro Romea.

Otro de los errores perpetuados (ahora bastante corregido) en las biografías al uso es su fecha de fallecimiento, que aciertan en el día, pero no en el año. Todas repiten que murió en 1959, pero en realidad, Alberto Romea murió en 1960, como veremos.

NOTA: Siete meses después del inicio de esta entrada, al fin he podido cerrar la incógnita sobre el nacimiento de Alberto Romea. En una reedición del libro sobre actores del cine español de Bartolomé Salas, reseña la calle dónde nació Alberto Romea y aunque yerra en las fechas de nacimiento y defunción, acierta en aquélla. Con el dato de la calle he podido obtener la siguiente información, consultando en el registro:

Alberto Romea nació el día 6 de enero de 1881, en la calle del León, número 34, tercer piso de la derecha, a las doce y media de la tarde. Se le registró con los nombres de Alberto Gaspar Mariano. Fue inscrito por su padre, que llevó como testigos, como no podía ser de otra manera, a dos compañeros actores, Pedro Ruiz de Arana y Ricardo Lirón Núñez. Nació, pues, en el distrito del Centro, en el Barrio de las Letras, en la misma calle, en la que vivió Miguel de Cervantes y en una zona frecuentada por actores.

En la actualidad, no existe el número 34, si bien, debía ser el último edificio de la calle. Quizá se trate del edificio que hoy alberga un hostal y una oficina bancaria. Aquí dejo un par de fotos, de las fachadas del edifico que dan a la calle del León y a la calle de Atocha.

Fachada a la calle de Atocha

Fachada a la calle del León.


NOTA: Bueno, pues como muestra de la viveza del blog, unos días después de añadir la foto anterior, puedo decir, ESA NO ES LA CASA EN DONDE NACIÓ ALBERTO ROMEA.  Y todo, gracias de nuevo a un amigo, que me presta su tiempo desinteresadamente, ya mencionado en este blog, Antonio Girón. Es curioso, porque Antonio descubrió el lugar dónde yace y tomó una foto de su tumba y ahora, cerrando el círculo, también ha averiguado cuál es la casa en dónde vino al mundo… Desde aquí de nuevo mi gratitud, por hacer crecer este blog. Una vez le comuniqué la calle de nacimiento, se lanzó a buscar en los planos del Archivo Municipal, y bingo, descubrió que el antiguo número 34, es en la actualidad, el número 26 y que este edificio se conserva. Así que a continuación, una imagen de la casa natal de Alberto Romea. A ver si le ponen un placa, que se la merece…



LA FAMILIA ROMEA Y LA FAMILIA CATALINA


El apellido Romea es uno de los más renombrados del teatro en España, de hecho, varios teatros llevan su nombre. Una gran parte de la familia Romea se dedicó a la profesión teatral, bien como actores o dramaturgos. 

Alberto Romea Catalina era hijo de Julián Romea Parra  y de Dolores Catalina Rodríguez. Su padre era hijo de los actores Mariano Romea Yanguas y Trinidad Parra Navarro (que moriría el 17 de enero de 1881,  en la calle Carretas nº 4, once días después del nacimiento de su nieto) y fue un aplaudido actor y dramaturgo, autor del libreto de "La Tempranica" y director hasta su fallecimiento del Teatro Lara. A su vez, Alberto era sobrino-nieto del actor de más renombre de la familia, Julián Romea Yanguas, casado con la insigne actriz Matilde Díez, que tuvieron un hijo, Alfredo, cuyo hijo, Julián Romea D'Elpas, también trabajó brevemente como actor, por su pronto fallecimiento y casó con la actriz Eloísa Gorriz. Por la rama paterna, también otro miembro de la familia fue actor, se trata de Florencio Romea Yanguas, casado con la actriz Josefina Palma.  

Otros miembros de la familia conectan con las más altas instancias políticas del siglo XIX, ya que Joaquina Romea Yanguas estaba casada con el ministro de Isabel II, Luis González Bravo y Manuela Romea Yanguas con el que luego sería destacado representante del integrismo católico, Cándido Nocedal.


Julián Romea Yanguas, el grande, tío abuelo de Alberto. 

Julián Romea Parra, "Julianín", el padre de Alberto.

Laura Romea, una de las hermanas de Alberto, profesora de música en el Conservatorio de Madrid.


Por línea materna, Alberto Romea era sobrino de otro aclamado actor de la época, Manuel Catalina Rodríguez, que murió en 1886 y que en una ilustración publicada el año de su muerte, muestra un enorme parecido con el propio Alberto Romea. Otro tío de Alberto, llamando Juan, fue un importante autor teatral. 

La Ilustración Española y Americana. 15 de agosto de 1886


Del matrimonio de Julián y Dolores, además de Alberto, también nacieron Laura Romea y Luz Romea, como se refleja en el siguiente resumen de su árbol genealógico. Laura Romea fue profesora del Conservatorio de Madrid, y en este aspecto, hay que destacar también que Alberto era un buen intérprete de guitarra y fue vocal de la Asociación Española de la guitarra, durante un tiempo. Por su parte, Luz Romea fue actriz, si bien, parece que se retiró pronto de los escenarios. Laura murió en 1962, siendo enterrada con su marido en Ávila, mientras que Luz murió posteriormente, pero no he encontrado noticia de su muerte. 


DE LOS INICIOS A 1929


Entra en escena, Alberto Romea. El padre de Alberto Romea, Julián Romea Parra,  falleció en noviembre de 1903, en la calle Carretas nº 41, lo que provocó que su hijo dejara sus estudios, parece que de ingeniería y comenzara su carrera teatral. Buscando en las hemerotecas digitales, he podido encontrar una reseña que aparece en el diario "El Liberal" de 14 de febrero de 1899, en la que se refiere el listado de premios de carnaval de ese año. Aparece un tal Alberto Romea, que ha obtenido el primer premio de "máscaras a pie", consistente en un reloj de bronce y esmalte y un lazo distintivo, por su disfraz de "huevo pasado por agua". No puedo confirmar que se trate de él, pero teniendo en cuenta su fama posterior por sus caracterizaciones, puedo imaginarme a un Alberto Romea de 18 años, mostrando ya su vocación teatral y su sentido del humor, dado lo original del disfraz...

El día 27 de octubre de 1904, a los 23 años, Romea debuta en el Teatro Lara, en la obra "Modas" de Jacinto Benavente. Con el tiempo, se convertiría en uno de los actores más representativos del teatro de Benavente, estrenando algunas de sus obras, como "La Fuerza Bruta" o la más popular "Los Intereses Creados".  En 1938, ante un homenaje a Benavente, impulsado por el diario "La Voz", Romea declaraba: "Me adhiero con entusiasmo al "Saludo a Benavente", y felicito a La Voz por su acierto al proponer a los españoles una fórmula sencilla y original de rendir tributo al Shakespeare español contemporáneo. Admiro por igual su talento y su bondad. Para mí es una honrosa satisfacción haber debutado en mi vida de actor en el teatro Lara con una obra suya, "Modas" y haber estrenado después varias de su maravilloso teatro". 


El Liberal, 28 de octubre de 1904. Hemeroteca Prensa Histórica



El propio Romea en una entrevista al diario Región en 1927, mientras actuaba en Oviedo, no recordaba exactamente el año de su debut, que fijaba alrededor de 1906 y realiza una serie de consideraciones interesantes sobre el trabajo del actor, la educación del público como espectador y la labor de la prensa y de las compañías teatrales, remarcando la importancia del estudio del papel para realizar una interpretación convincente. 

En 1911, Romea sigue en el Teatro Lara, en compañía de otros insignes actores, como Leocadia Alba, Catalina Bárcena, Alfonso Muñoz o Jesús Tordesillas. Entre otras obras aparece en "Mundo Mundillo" de los hermanos Álvarez Quintero, junto a María Palou.


Caricatura de  La Ilustración Española 1911/12. Ibidem.

A mediados de mayo de 1913, muere su madre y en 1914, lo encontramos como vocal de la Asociación de Actores. 

En 1915  comienza su relación con el cine, que durará, momentáneamente, hasta 1919, en el periodo de aparición de diversas productoras. Para Patria Films", siguiendo el libro "Cine mudo español" de José Antonio Bello, trabaja en dicho periodo, en "Garrotazo y Tentetieso”, "Peladilla Cochero de Punto", "Clarita y Peladilla en el Football", todas ellas dirigidas e interpretadas por Benito Perojo, en un personaje calcado a Charlot, y "Muñecos", también con Perojo. Con el director Julio Roesset, rueda "El Beso Fatal", "Margot", "La Mano", "Deuda Pagada", "Culpas Ajenas", "La Perla de la Tribu", "La Tía de Pancho", "El Rey de la Serranía" y "La Dicha Ajena". En 1917, aparece en "Mi Debut Cinematográfico" dirigida por Gerardo Vargas y su última actuación en el cine mudo, se produce en 1919, en la película "El Fantasma del Castillo" para Producciones Atlántida y dirigida por Julio Roesset y José Buchs. 

Gran parte del cine mudo español ha desaparecido y los años de producción varían de unas fuentes a otras. También algunas fuentes mencionan la aparición de Alberto Romea en "Donde las dan las toman", "De Cuarenta para arriba" y "El Talismán".




El Pueblo. Diario Republicano de Valencia (07/01/1917) y El Noroeste (13/03/1915). Hemeroteca Prensa Histórica. Ministerio de Cultura.

Poco después, en 1916, cambia de compañía y se convierte en primer actor del Eslava, en donde interpretaría triunfalmente a San Francisco en la obra “Navidad” de Gregorio Martínez Sierra junto a Catalina Bárcena, como la Virgen María y posteriormente, interpretaría el papel de Goya, en la obra “Goyesca” de Fernando Periquet. 

En 1917, logra una gran y alabada caracterización en el papel de Jesucristo en la obra "Lucero de nuestra salvación", junto a Catalina Bárcena. Curiosamente, ese año se estrena la película "Christus", lo que hizo que Alberto Romea y Catalina Bárcena participaran en una actuación novedosa. Durante la proyección de la película en el Eslava, esta era interrumpida en determinados momentos, para que ambos actores, representaran sus papeles de la virgen y el redentor, entablando un diálogo con trozos de romances y composiciones clásicas. También otros actores recitaron otras composiciones.

La Esfera 14 de abril de 1917. BNE.

El año 1918, muestra una actividad febril en el teatro, trabajando entre otras en “Una Mosquita Muerta”, “La Rifa del Mantón”, “El Oro del Moro”, “La Cuerda Sensible”, “De Rodillas y a tus Pies”, “El Abuelo” y “La Campana” en la compañía de Enrique Borrás, en el teatro del Centro. Las críticas son entusiastas: "El genérico más excelente, actorazo, instruido…" 

Su actividad no decae en los años 20, dedicándose de lleno al teatro, hasta 1934, en que retomará su actividad en el cine. Entre las actuaciones teatrales podemos destacar "Mamá es Así", "Los Rikaldy", "Antón Caballero" y "Los Nuevos Yernos" de Jacinto Benavente. 

En 1924, lo encontramos residiendo en la calle Caretas nº 3, tercero derecha. En 1925, hace alguna incursión en la radio y posteriormente, realiza una gira por España en la compañía de Sánchez Ariño, en la que Romea es el primer actor y director.


En esta gira, que se desplaza a Barcelona, Zaragoza, Valladolid, Gijón y Santander, entre otras ciudades, intervendrá, en “¡Pero si yo soy mi Hermano!”, “Las Pecadoras”,  “Doña Tufitos” y en una comedia de Ceferino Palencia, basada en “El Fantasma de Canterville” de Oscar Wilde. También actúa en “María Fernández” y "La Posada del Reloj”.

A estas alturas, Romea ya se había ganado fama de actor culto, preparado y entregado a su arte. Posteriormente, la prensa también destacaría su elegancia y su capacidad de caracterización.

De vuelta a Madrid, en 1928, Romea se separa de la compañía de Sánchez Ariño y se incorpora a la compañía del Infanta Isabel, junto a José Isbert, Eloísa Muro y Miguel Ligero. A finales de año triunfa en la obra “El último Lord”. De nuevo de gira por provincias, obtiene un clamaroso éxito en la obra de Muñoz Seca “¡Pégame, Luciano!”, junto a Carmen Larrabeiti, Pepe Isbert y María Bru. 

LOS AÑOS 30


Alberto Romea en una magnifica postal autografíada de la época

En  1930, Romea aparece en "Los Amigos del Hombre", "El Millonario y la Bailarina" y "Cásate con Mi Mujer", posteriormente, en 1931, vuelve a cambiar de compañía y se incorpora a la del prestigioso actor, Antonio Vico, realizando de nuevo una dilatada gira por España. De vuelta en Madrid, se incorpora a la Compañía del teatro Muñoz Seca, llegando a ser director de la misma en 1933. Entre 1931 y 1935, interpreta obras de este autor, como “Te Quiero Pepe” y de los Quintero, como “Pepita Reyes” y  “El Flechazo”. También aparece en “El Padrón Municipal”, “Bacarrat”, “El Niño se las Trae”, “La Lola-Lola”, “Ruth” y "El Sueño de Manón".


También es esta época retoma su contacto con el cine. Entre enero y febrero de 1934, participa en el rodaje de "La Traviesa Molinera" de Harry D'Abbadie d'Arrast, interpretando al Corregidor, según los Catálogos del Cine Español , que voy a seguir a lo largo de estos apartados. Se trata de una coproducción con versiones en inglés y francés, además de en castellano. En algunas fuentes aparece su participación en la película "Vidas Rotas" de Eusebio Fernández Ardavín, sin embargo no aparece en el Catálogo del Cine Español, por lo que no hay confirmación de este dato.

Un año después, entre enero y febrero de 1935, se realiza el rodaje de “La Bien Pagada” de Eusebio Fernández Ardavín, en donde interpreta a Don Jorge Ruste, y a finales de ese año aparece en "Una Mujer en Peligro", rodada entre septiembre y octubre, interpretando el personaje del Doctor Arnal y sin descanso, rueda entre noviembre y diciembre, "La Señorita de Trevélez", adaptación de la obra de Arniches, dirigida por Edgar Neville, en donde hace al papel de Don Gonzalo de Trevélez. Con ocasión del estreno de "Una Mujer en Peligro", la revista Cinegramas público un estupendo artículo, firmado por Jaime de Salas, cuyo título lo resume todo: "Alberto Romea, un actor ejemplar", destacando cómo un buen actor de teatro, también puede ser un buen actor de cine y cómo el personaje que interpreta ha encontrado al actor exacto. Además, resalta su forma de trabajar y su carácter: "Alberto Romea (…) es un modelo de discreción y de disciplina. Se ha percatado enseguida de ese sentido sajón de reverencia a la jerarquía  y al orden. De que no se demuestra la categoría estelar en proporción directa de la impertinencia y el tiempo que se hace perder. Alberto Romea es un fanático de la puntualidad. Es un compañero magnífico para los que con él trabajan; su sola labor ante el objetivo es un magisterio tácito, una cantera de buen hacer". Para culminar con: "Con actores como Alberto Romea, la cinematografía española no puede fracasar". 






Respecto a su carrera teatral, podemos destacar que, en 1935, cambia de nuevo de compañía y se incorpora a la de López Heredia-Asquerino. En 1936 participa en el rodaje de una de las películas con historia del cine español, "El Genio Alegre". La historia amable es que supuso la primera y única película de la insigne actriz teatral de larga estirpe, que se prolonga hasta la actualidad, Leocadia Alba. Pero además, esta película se rodó entre mayo y julio de dicho año, y se vio afectada por el inicio de la guerra civil, de una forma dramática. Su protagonista, la actriz Rosita Díaz Gimeno, en ese momento pareja de Juan Negrín, hijo del presidente de la República, fue denunciada y detenida, junto con otros miembros del equipo. Tras ser puesta en libertad, Rosita se vio forzada al exilio y la película se estrenó en 1939, pero con la ausencia en los títulos de crédito de los actores republicanos, incluso en la crítica publicada en el ABC se puede comprobar como no se les menciona. En la Revista Cinegramas, en el plató de rodaje, Romea comentaba: "Aunque me gusta, yo hago cine porque el teatro no ofrece hoy al actor garantía de una actuación continuada".


Reparto de "El Genio Alegre". Romea es el segundo por la izquierda, de pie, rodeando a Leocadia Alba, sentada, en el centro.
Revista Cinegramas , 19 de junio de 1936.





Durante la guerra civil, Alberto Romea, trabaja en productos de argumentos, en gran parte folklóricos, rodados en estudios alemanes de la UFA. Entre septiembre y octubre de 1937, rueda en Berlín, con Florián Rey, la película "Carmen, la de Triana", interpretando al Comandante Ramírez, y a renglón seguido, también en Berlín, participa en "El Barbero de Sevilla" de Benito Perojo, rodada entre diciembre de 1937 y enero de 1938, en al papel de Basilio. 

Por último, rueda “Suspiros de España” de Benito Perojo, entre mayo y julio de 1938, en el papel de Freddy Pinto, empresario del Perroquet.


Al finalizar la guerra, en 1939, como miembro de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. lo encontramos en un homenaje a los miembros caídos por Dios y por España y durante la  guerra, presidido por Millán Astray. Este mismo año participa en dos de las primeras películas rodadas tras la guerra. En primer lugar, en "Los Hijos de la Noche", de nuevo con Benito Perojo, una coproducción hispano-italiana, rodada entre mayo y julio de 1939, en el papel de Don Francisco Cifuentes y posteriormente, ya en España, en la divertida "Los cuatro Robinsones", dirigida por Eduardo García Maroto, rodada entre agosto y octubre de 1939, en dónde interpretaba el papel de Venancio, padre de Leonor Fábregas, un autoritario y cínico personaje, tamizado por un humor negrísimo.




Alberto Romea, en la película "Los cuatro Robinsones", antes y después de "naufragar".

Desde este año y hasta bien entrados los 40, se pone de relieve la escasez de argumentos originales para el cine, predominando la adaptación de obras teatrales.




LOS AÑOS 40


Revista Primer Plano. 12 de abril de 1942. En una de sus características poses.

Romea continúa alternando su labor en el cine y en el teatro, realizando sólidas interpretaciones y adaptándose perfectamente al medio cinematográfico. Su experiencia pionera en el cine mudo, y el prestigio alcanzado en el teatro, que el cine buscaba alcanzar, sin duda sirvieron para que no le faltaran papeles, que llevaba a cabo, tan meticulosamente  como en el teatro, con caracterizaciones apropiadas y a veces, con unas simples pinceladas.

En 1940 rueda dos películas con Luis Marquina, "Yo soy mi rival" y "El último húsar", en donde interpreta al conde Ramiro, junto a Conchita Montenegro.

Equipo de rodaje de "El último húsar". Alberto caracterizado para su papel de conde.

En abril de 1941, estrena "Héroe a la fuerza" dirigida por Benito Perojo, y a final de ese mismo año, dos películas más, "Un Marido Barato" de Armando VIdal y "Sarasate" dirigida por Richard Busch.

En abril de 1942, aparece en "Éramos Siete a la Mesa" dirigida por Florián Rey y a finales de año, se estrena "Viaje sin Destino" de Rafael Gil, director que estaba consiguiendo gran prestigio.

Este año se realiza una encuesta en la Revista Primer Plano (12 de abril), a diferentes actores, sobre qué personajes les gustaría interpretar en la pantalla. He aquí, la respuesta de Romea: "Creo que al actor tiene el deber de interpretar todos los papeles. A mi juicio, lo peor que puede ocurrirle a un actor es que se le encasille en un género. El verdadero actor debe saber interpretarlo todo. Por eso yo me atreveré a decirle que mi gusto sería interpretar, primero,  a don Pedro el Cruel, y después, a Guzmán el Bueno. No sé si lo haría bien o mal; pero sí sé que habría realizado mi propósito". 

En un arrebato de locura, en "Viaje sin destino".

El año 1943, se inicia con el estreno de "Un Caballero Famoso"  de José Buchs y en abril de ese mismo año, aparece en "Deliciosamente Tontos" de Juan de Orduña, en donde muestra su vis cómica. 

En el imprescindible libro "Juan de Orduña. Cincuenta años de cine español (1924-1974) de Rafael Nieto Jiménez, se hace una interesante consideración sobre el papel de Romea, en "Deliciosamente Tontos": "llama la atención que una censura tan quisquillosa permitiera, sin embargo, las evidentes referencias homosexuales relativas a solterón tío Don José. Quizá el tono cómico del conjunto hizo asumible que el personaje no oponga grandes inconvenientes cuando le sugieren que se case con alguno de los pretendientes de su sobrina, para luego expresar su íntimo deseo claramente; "¡Quién hubiera nacido mujer!… Si yo hubiera sido una mujer morena de ojos rasgados y labios de fuego, me hubiera casado hace veinte años…".


Aterido tras caerse al mar en "Deliciosamente Tontos".

Poco después, en octubre de 1943, participa en una de sus dos interpretaciones cinematográficas como protagonista, en la película "Forja de Almas" de Eusebio Fernández Ardavín, a mayor gloria del nacionalcatolicismo, en donde recrea al padre Manjón, sin duda aprovechando el éxito de "Forja de Hombres" protagonizada por Spencer Tracy y Mickey Rooney y que suponía una continuación de "La Ciudad de los Muchachos". 

En su papel en "Forja de Almas".


Sin embargo, este año será memorable por su participación en una estupenda comedia, "Eloísa Está Debajo de un Almendro", dirigida por Rafael Gil, estrenada el 21 de diciembre de 1943, adaptación del la obra de Jardiel Poncela, del mismo título. Una película plagada de actuaciones magistrales de todos sus protagonistas. Los intérpretes principales son Amparo Rivelles y Rafael Durán, rodeados de algunos de los mejores actores secundarios del cine español, como Juan Calvo, Juan Espantaleón, Guadalupe Muñoz Sampedro y un largo etcétera. 


En dos escenas de "Eloísa está debajo de un almendro". Arriba junto a Rafael Durán.

En una escena, con Juan Espantaleón.


Alberto Romea interpreta a Ezequiel Ojeda, el excéntrico tío del protagonista, que parece esconder un terrible secreto, en una gran mansión en la que realiza extraños experimentos. Sus escenas junto a la magnífica Guadalupe Muñoz Sampedro (en el papel de Clotilde) que siente una extraña atracción-repulsión hacia él y cree equivocadamente descubrir su oscuro secreto, son de lo mejor de la película, junto a la escena del trío de ases, Juan Calvo, Juan Espantaleón y Joaquín Roa, en el examen al nuevo mayordomo de los Briones, verdaderamente hilarante. 

Un dato curioso es que en la escena de la película que transcurre en el cine, la película que se está proyectando es "Viaje sin Destino" del propio Rafael Gil, y en la pantalla podemos ver fugazmente al propio Alberto Romea.

El cine dentro del cine.

En la edición en DVD de la película se pone de manifiesto, la escasez de datos sobre Alberto Romea, ya que tras las biografías de los dos protagonistas, tan solo se añade la de Guadalupe Muñoz Sampedro, entre los secundarios. Ese mismo año, en un momento, en que el cine español, sigue buscando su sitio, y tras el estreno de "El Escándalo" de José Luis Saenz de Heredia, la revista Radiocinema, preguntó a diversos actores, sobre el éxito de la película y la labor de los actores protagonistas. Romea declaraba su entusiasmo: "Me parece francamente admirable la labor de todos mis compañeros que han tomado parte en "El escándalo" y siento una alegría y una satisfacción muy grande por el justo y merecido éxito de la película española que ha sido concebida. dirigida e interpretada por españoles. ¡Viva el cine español". 

También este año rueda la película "El 13-13" dirigida por Luis Lucia y que se estrenaría en los primeros días de 1944.


A finales de 1944, se estrena "El Hombre que las Enamora" de José María Castellví, y a finales de ese año, de nuevo trabaja con el director Rafael Gil, en "El Fantasma y Doña Juanita", como el padre de Mary Delgado, un farmacéutico de gran verborrea.

Junto a Mary Delgado y Antonio Casal en "El Fantasma y Doña Juanita"

En 1945, se estrenan dos películas más, "Tierra Sedienta" de nuevo con Rafael Gil y a finales de año, el éxito "Bambú" de José Luis Saenz de Heredia, con Imperio Argentina.

En 1946, rueda "La Próxima Vez que Vivamos" de Enrique Gómez, que se estreno dos años más tarde. En 1947, participa en tres películas: "Mariona Rebull" a las órdenes de José Luis Sáenz de Heredia, "El Emigrado" de Ramón Torrado y "La Muralla Feliz" de Enrique Herreros.

El año 1948 es uno de los más prolíficos de su carrera, con una actividad febril,  apareciendo en ocho películas de calidad diversa. Estrena "Extraño amanecer" de Enrique Gómez, "Un Viaje de Novios" de Gonzalo Pardo Delgrás y "El Verdugo" (no confundir con la película de Berlanga), dirigida por Enrique Gómez. A finales de 1948, los estrenos se acumulan, con "La Calle Sin Sol" de Rafael Gil, magnífica película, en la que interpreta magistralmente, a un inspector de policía y "La Fiesta Sigue" de Enrique Gómez. 

Como el Padre Daniel, en "La Mies es Mucha".

Si bien, diciembre de 1948, es especialmente significativo, ya que realiza su segundo papel protagonista en la película "El Señor Esteve (en catalán, "L'auca del Senyor Esteve") personaje al que, en palabras de Pepe Isbert, en su autobiografía "Mi Vida Artística", Alberto Romea prestaba" su gran figura de hidalgo". Frase que se podría aplicar literalmente a su posterior papel en "Bienvenido Mr. Marshall". Aún en 1948, rueda la pelicula "Sobresaliente" de Luis Ligero Poza (hijo de Miguel Ligero y Blanquita Pozas), que se estrenará muy tarde, en 1953 y "La Mies es Mucha" de José Luis Sáenz de Heredia, donde interpreta al padre Daniel, en una película que supuso un éxito para Fernando Fernán Gómez.  En 1949, se reduce su actividad, trabajando en "Filigrana" de Luis Marquina, "Despertó su Corazón" de Jerónimo Mihura y "Mi Adorado Juan", del mismo director. También con este mismo director, empezó el rodaje de "Yo soy el Director", pero la película quedó inacabada. 


Sobre su carácter tenemos un pequeño atisbo en las memorias del actor Tony Leblanc, tituladas "Ésta es mi vida". En 1946, intervino junto a Ana Mariscal  y Alberto Romea, en la obra "Don Pío descubre la primavera". En palabras del propio Tony Leblanc: "Interpreto el papel de un funcionario en un ministerio y al pedirle a una vecina que me preste el teléfono para llamar a mi mujer, me enredo de tal forma que una escena de un minuto la convierto en una de once. (…) Esto a Ana le divierte mucho y me lo permite. El resto de la compañía lo pasa muy bien y Alberto Romea, con el gracejo y el humor que le caracterizaba dice: "Ana, los carteles que anuncia la obra y la compañía  hay que cambiarlos", -¿Cambiarlos? ¿Por qué?, - Porque en los que hay ahora figura Compañía de Ana Mariscal con Alberto Romea y demás, y debería decir Compañía de Tony Leblanc con la colaboración de Ana Mariscal y Alberto Romea".


Hemeroteca ABC. Febrero de 1946.




LOS AÑOS 50 Y TELÓN

En los 50, su actividad declina, si bien, es cuando realiza algunas de sus interpretaciones más recordadas. En su libro "La Sonrisa del Inútil", Ríos Carratalá, elogia así la labor de Alberto Romea: "En sus postreras y recordadas películas, el primer actor de tantos estrenos benaventinos sacó a relucir su experiencia para interpretar unos personajes de reparto. Un lujo, hasta cierto punto habitual en aquella época del cine español, que nos encandila al concretarse en unos papeles donde Alberto Romea combinaba la dignidad y el ánimo ponderado ante cualquier adversidad, la sabiduría como referente de experiencia en un mundo de crédulos y la bondad como límite para el orgullo".

En su papel de Arzobispo, junto a Amparo Rivelles en "La Leona de Castilla".

En 1951, aparece en tres clásicos ejemplos del cine de la época. En dos películas de Juan de Orduña, "La Leona de Castilla" y "Alba de América", los últimos coletazos de la productora Cifesa y en "Lola la Piconera" de Luis Lucia. En 1952, lo encontramos en el reparto de una de las películas más famosas del cine español, interpretando a Don Luis, el hidalgo de rancio abolengo, en el clásico de Berlanga, "Bienvenido Mr. Marshall". De nuevo Pepe Isbert en sus memorias, consideraba que tanto él, como Manolo Morán y Alberto Romea "encontramos en esta cinta la ocasión de manifestarnos plenamente". También Ríos Carratalá, en el libro antes mencionado, considera: "un porte y un verbo como los del anciano Alberto Romea no se improvisan. Muchos de sus colegas eran casi analfabetos, pero él -hijo del ilustre actor Julián Romea- abandonó los estudios de ingeniería para debutar en los escenarios con una obra de Jacinto Benavente". 

Alberto Romea en Bienvenido, Mr. Marshall.

En 1953, rueda su última colaboración con Rafael Gil, "La Guerra de Dios", que da una visión "social" del papel de algunos de los representantes de la iglesia.

Junto a José Marco Davó en "La Guerra de Dios".

En 1955, interpreta uno de sus personajes más recordados. Alberto Romea está inconmensurable como el maestro, con un pasado crucial para el momento más emotivo de la película, en “Historias de la Radio”. Pepe Isbert, recordaba esta película, "como una de las pocas en las que no se enfadaba consigo mismo y en la que realizaba un papel con la humanidad y el humor capaces de encumbrar a un actor". Además realiza un gran halago de la interpretación de Romea, que comparto plenamente: "Alberto Romea hizo la creación mejor de su carrera y estuvo sobrio y sentido, sincero y humano". Opinión que también le merece a Ríos Carratalá: "Alberto Romea tuvo uno de sus momentos de gloria en esta interpretación que realizó cuando ya estaba jubilado y recibía una modesta pensión. Gracias a las gestiones de José Luis Sáenz de Heredia, le permitieron volver al trabajo sin perder lo ganado durante décadas". La fotografía que encabeza esta entrada, de hecho, recoge el aludido momento crucial de la película...

Por tanto, aunque ya estaba retirado, aún vuelve momentáneamente al cine, una vez más, para interpretar el que sería su último papel, como el propietario de un balneario necesitado de un milagro, en “Los Jueves, Milagro” de nuevo con García-Berlanga y rodeado de una pléyade de magníficos actores como Pepe Isbert, Juan Calvo, Julia Delgado Caro, Manuel Alexandre y un largo etcétera. 

Paolo Stoppa, Guadalupe Muñoz Sampedro, Pepe Isbert y Alberto Romea en "Los Jueves, Milagro".

En una revista no identificada de la época, le dedicaron un reportaje titulado "Alberto Romea es un buen administrador del tiempo y del dinero" y con buen humor resaltaban: "el artista para verse en la pantalla ha de pagar su localidad".

En mayo de 1957 muere su mujer, Julia Erquicia Narvarte, natural de San Sebastián, a los 71 años. Romea, viudo, sin hijos y delicado de salud, se traslada a vivir junto a sus hermanas Luz y Laura, a la calle en donde ya vivía su familia, a principios de siglo, la calle Carretas número 2.

Tras una larga trayectoria teatral y una carrera cinematográfica de 61 películas, más cuatro por confirmar y una inacabada, Alberto Romea murió de un cáncer de páncreas, en el sanatorio-clínica Virgen de la Paloma, la tarde del 14 de abril de 1960, no en 1959, como se ha perpetuado en todas sus biografías, discretamente, probablemente, según sus deseos. 

Una pequeña reseña en el ABC del 15 de abril, anunciaba su muerte, que luego se amplió con un mejor artículo sobre la importancia de Romea en el teatro español.


ABC. 16 de abril de 1960


Este es el enlace al artículo sobre Romea, publicado en el diario ABC, el 26 de abril de 1960, titulado: "Adiós a un apellido glorioso para el teatro. Alberto Romea, el último gran actor de la dinastía".


Alberto Romea


Yace enterrado en una tumba descuidada de la Sacramental de Santa María, en el Patio de la Concepción, sección segunda, tumba nº 209, junto a su padre y su esposa.


Foto cortesía de Antonio Girón

Introducción

Escrito por actoresdenuestrocine 04-08-2015 en Presentación. Comentarios (0)

La pretensión de este blog es aportar un pequeño grano de arena, en el conocimiento de todos esos grandes actores llamados secundarios o de carácter, del cine español, a los que la mayor parte de las veces ponemos rostro, pero no un nombre. En palabras de Carlos F. Heredero: "Son meteoritos en la galaxia de las estrellas, capaces de hacer oscurecer por un instante, el fulgor del cometa más brillante". Existe muy poca información sobre los grandes actores de carácter de nuestro cine, salvo honrosas excepciones, que han impulsado este blog, como algunos libros pioneros de Florentino Hernández Girbal, Carlos Aguilar y Jaume Genover (con su magnífico libro "Las estrellas de nuestro cine", Bartolomé Salas y un estupendo blog, por desgracia, ya cerrado, llamado Lady Filstrup, que ha realizado una labor inmensa y me temo que poco reconocida. En este blog, incluiré algunos nuevos datos biográficos (nacimiento y fallecimiento) de algunos actores, fruto de una larga búsqueda de más de 15 años, que aún continúa. Cualquier aportación será bienvenida, espero que lo disfrutéis.