Rafael Durán

Escrito por actoresdenuestrocine 10-11-2016 en cine. Comentarios (0)

RAFAEL DURÁN, EL GALÁN ATÍPICO

Rafael Durán fue uno de los principales actores del cine español de los años 40, protagonizando algunas de las más importantes y exitosas películas del momento. A diferencia de otros galanes de la época, como Alfredo Mayo o Luis Peña, no interpretó papeles heroicos o de reafirmación de los valores reaccionarios de la época, en general, sino papeles dramáticos y cómicos. Sin embargo, a pesar del éxito de público y en un primer momento de crítica de la época, en la actualidad, sus interpretaciones se suelen calificar como rígidas o impostadas. Paco Ignacio Taibo I, en su libro "Un cine para un imperio" considera que Durán era "un comediante estirado, poco dúctil", e incluso en una crítica del ABC del año 1984, reseñando los recientes pases por televisión de películas como ""El Destino se disculpa", El Clavo", "Eloísa Está Debajo de un Almendro" o" Tuvo la Culpa Adán", se menciona que "a cuarenta años vista, en ninguna de sus interpretaciones está particularmente afortunado", crítica muy similar a la publicada en "El País" firmada por Diego Galán, sobre su interpretación en "Ella, él y sus millones: "tan almibarado, presuntuoso y teatralizado que, contemplado hoy sorprende su éxito de antaño". Aunque otros autores, como Ángel Comas, en su libro "El Star System del cine español de posguerra 1939-1945", opina lo contrario: "Durán era un actor excelente que se movía a sus anchas en todos los géneros". Rompamos pues una lanza (humilde) por Rafael Durán.


LOS COMIENZOS EN EL TEATRO Y EN EL CINE

Rafael Durán Espayaldo nació, según todas las fuentes, el 15 de diciembre de 1911. Si bien, si atendemos a las declaraciones de la familia tras su fallecimiento, en realidad, habría nacido en 1908, ya que contaba 85 años; si bien, teniendo en cuenta que uno de sus hermanos nació en 1908, debe haber un error y quizá sea correcto el año 1911 o como mucho el año 1909. Lo cierto es que nació  en Madrid, hijo de Antonia Espayaldo Blanco y de Antonio Durán García, que tuvieron dos hijos más, Magdalena, fallecida a los 22 años, en 1922, poco después de contraer matrimonio y Luis, fallecido en 1996.

Parece que quería ser marino y dejó sus estudios de ingeniero, para dedicarse al teatro, comenzando como meritorio en la compañía de Irene López Heredia y Mariano Asquerino. Según sus propias palabras, su primera actuación fue en la obra "Era una vez en Bagdad" de Marquina. Esta obra se estrenó en febrero de 1932. La primera referencia sobre su labor teatral aparece, a mediados de junio de 1932, formando parte de la compañía de comedias de Fulgencio Nogueras, de la que también forma parte otro gran actor que ya ha tenido su entrada en el blog, el magnífico José Orjas. 


En la siguiente temporada teatral, que se inicia en septiembre de 1933, Rafael Durán cambia de compañía y se une a la de la prestigiosa actriz Mercedes Prendes, junto a Félix Dafauce y Arturo La Riva, con quienes sale de gira por España, con obras como "María La Famosa", "Te Quiero Pepe", "El Refugio" o "El Susto".

Cuando finaliza la gira se une a la compañía de Mercedes Mireya y Félix Dafauce, dirigida por el actor Luciano Ramallo y poco después, ya en 1935, a la del matrimonio de actores, Josefina Díaz y Manuel Collado, actuando en el teatro Eslava, en la obra "Mañana, me mato" y en "Morena Clara", en donde también actúan dos hermanos actores, Luis y Pastora Peña. 

En este momento ya empieza a destacar, convirtiéndose en el primer galán de la compañía de Amalio Alcoriza, junto a la incipiente estrella Estrellita Castro, con la que marcha de gira, con obras como "Soleá gitana", "Una estrella y un lucero" y "Rosario la cortijera" de Paso y Dicenta.

Justamente, de la mano de esta obra, Rafael Durán hace su debut en el cine, en el papel de Manuel Gómez "el Rondeño", pues a principios de septiembre de 1935, empieza a rodarse la adaptación de la misma a las órdenes de León Artola, en la que será también la primera película de Estrellita Castro.

En su début en el cine: "Rosario la cortijera".

La película (que ya había tenido una versión muda) se estrena a finales de ese año, y sigue en cartel durante la guerra civil. En 1938, de la mano de Gonzalo Delgrás (con el que en los años venideros rodará cinco películas), inicia su carrera como actor de doblaje para la Metro-Goldwyn-Mayer.

En septiembre de 1939, participa en el rodaje de una película que lo lanzará al estrellato, junto a su pareja protagonista, Josita Hernán. Su título, "La Tonta del Bote", su primera película con Gonzalo Delgrás, que se estrenará en Valencia, el 22 de diciembre de ese año. No se conserva ninguna copia de la película, tan solo algunos fotogramas y programas de rodaje.

LOS AÑOS 40: EL AUGE

El éxito arrollador (aunque no tanto de crítica) de "La Tonta del Bote", basada en una obra de Pilar Millán Astray, convierte a Josita Hernán (que obtuvo el premio nacional de cinematografía por esta película) y a Rafael Durán, en una pareja muy popular, hasta tal punto, que aprovechando el tirón, forman compañía teatral propia, llevando a escena una mezcla de la película y de la obra de Millán Astray, junto con otras obras de repertorio, con la que saldrán de gira con España, en 1941. Antes, en 1940, rodarían otra película juntos, "Muñequita" de Ramón Quadreny, en donde Rafael Durán realiza un doble papel. 


La pareja participaría en otras dos películas, si bien, cada vez de peor calidad, se trata de "El 13.000" de nuevo con Ramón Quadreny, en 1941 y "Pimentilla" de Juan López de Valcárcel, en 1942. 

Rafael, en solitario, también rodó en el año 1941, una buena comedia, "Un Marido a Precio Fijo" de Gonzalo Delgrás, junto a la actriz Lina Yegros, en donde está francamente divertido. La crítica afirma que Durán está: "Más sobrio, natural y suelto".




En esta estela de películas de menor repercusión, rueda "La Condesa María" de nuevo con Gonzalo Delgrás, en 1942, "Mosquita en Palacio" de Juan Parellada, que se estrenaría en 1943 y "La Boda de Quinita Flores" con Delgrás, rodada en parte, en Priego (Córdoba).





La revista Radiocinema de finales de septiembre de 1942 pregunta a los actores del cine español: ¿Cómo ha pasado usted el verano? y Rafael Durán contesta: "Muy bien. Trabajando mucho y satisfecho de mi labor. Veremos si los públicos opinan lo mismo".

Y es en este momento, cuando Rafael Durán da el salto, al ser reclamado por un gran director, Rafael Gil, que daría un gran impulso a su carrera, al incorporarse al reparto de "Eloísa está debajo de un almendro", película ya ponderada en este blog, pues en ella también intervienen actores de la talla de Amparo Rivelles, Alberto Romea, Guadalupe Muñoz Sampedro, Ana de Siria o Mary Delgado. Rafael Gil será el director con el que más veces trabajará. Con Cifesa firma un jugoso contrato, por 400.000 pesetas, por tres películas, que luego se prorrogará.


Basada en una estupenda comedia de Jardiel Poncela, la combinación perfecta de un gran reparto, un buen guión, una magnífica dirección y una ambientación magistral, dio lugar a una de las mejores películas de los años 40. Rafael Durán con su aspecto atildado y su dicción pluscuamperfecta forma una estupenda pareja, en la parte dramática, con la inconmensurable Amparo Rivelles, muy bien secundada, en el aspecto cómico, por una pareja nada desdeñable, Alberto Romea y Guadalupe Muñoz Sampedro, unos verdaderos "robaescenas". 


Este año la revista Radiocinema, antes del estreno de Eloísa, le dedica un reportaje pomposamente titulado "Rafael Durán. Impulso de acción dominado por una voluntad firme". En su habitual estilo barroco, Rafael Durán resalta las diferencias entre el teatro y el cine, sus labores de doblaje y concluye: "Estoy contento con los personajes que he interpretado hasta hoy, fuertes unos, ligeros los más; pero… siento más otros. Personajes fuertes, apasionados, reflexivos, con hondo problema interno, del tipo preferido por Charles Boyer (…) Envidio al director de cine. Este elige su propia obra, la plasma en imágenes, su pensamiento, su emoción; el actor, no; el actor debe interpretar, realizar lo que le dan hecho; unas veces, de acuerdo con su temperamento, otras, las más, en desacuerdo absoluto… Pero, yo también elegiré mi obra algún día, porque seré director de cine…"


Durante 1943 también participará en su primera película con el director Luis Lucia, con el que trabajaría en seis ocasiones. Su primera colaboración fue en "El 13-13" que se estrenaría el año 1944. 


La revista Radiocinema, a principios de enero de 1944, volvió a hacer uno de sus habituales cuestionarios a los actores; esta vez sobre ¿cuál había sido su mejor interpretación de 1943?. Rafael Durán se explaya, como siempre, para acabar contestando que la pregunta deberá responderla el público.  

Y el público pronto responderá, pues el año 1944 se convertirá en el gran año de Rafael Durán, ya que obtendrá tres grandes éxitos. El primero, al interpretar el papel protagonista, de nuevo junto a una estupenda Amparo Rivelles y a las órdenes de Rafael Gil, en el gran acontecimiento cinematográfico del año, "El Clavo", basada en la novela de Pedro Antonio de Alarcón. "El Clavo" muestra las mismas excelencias que "Eloísa está debajo de un almendro", se basa en un buen argumento, la ambientación y la fotografía son idóneas, la dirección de Rafael Gil, tiene una visión clara y referencias "hollywoodenses" y una estupenda interpretación, igualmente, tanto de la pareja protagonista, la misma que en Eloísa, como de los actores de reparto, desde un Juan Espantaleón siempre impecable a Félix Fernández, Joaquín Roa, Irene Caba Alba o Pepe Portes, un actor prácticamente olvidado, represaliado por el régimen y que finalizaría su carrera en 1945, al fallecer alrededor de este año, en el anonimato. 



Aquí lo vemos en dos escenas de "El Clavo", junto a dos grandes, Félix Fernández y Juan Espantaleón. La crítica afirmaría: "Rafael Durán se revela como un actor de primerísima categoría, realizando una labor brillantísima".


Rafael Durán en 1944.

A continuación, estrenará dos nuevas películas de éxito, dirigido por primera vez por otro de sus directores fetiche, Juan de Orduña. Esta vez, Rafael Durán interpreta dos comedias, la primera, estrenada pocos días después de "El Clavo" será "Tuvo la culpa, Adán".

La película se basaba en una novela de Luisa María Linares y trataba sobre una familia de varones misóginos, a causa de que uno de sus miembros (Juan Calvo) fue abandonado por su prometida en el altar, jurando desde entonces odio eterno a las mujeres, hasta que uno de ellos se enamora… Rafael Durán y Luchy Soto forman una alocada pareja, al estilo de las "screwball comedies" americanas, en las que claramente se inspira. Es casi inevitable (y perdón, por el sacrilegio) no ver en Rafael Durán, un trasunto de Cary Grant, en su papel en "La Fiera de mi Niña". De hecho, la pareja protagonista también acabará encerrada en una celda, al igual que Cary Grant y Katharine Hepburn.


Aunque la palma interpretativa se la llevan, como casi siempre, los actores de reparto, con un hermano mayor interpretado por Joaquín Roa, acompañado de Juan Calvo, Antonio Riquelme, Juan Espantaleón y su némesis, Guadalupe Muñoz Sampedro, en otra estupenda caracterización de ambos. Todo esto ligado con una trama de mujer amnésica y aventura.


La siguiente comedia del año, también dirigida por Juan de Orduña, será "Ella, él y sus millones", en la que a un rico empresario, interpretado por Rafael Durán, sólo le falta encontrar un lugar en la alta sociedad y busca un matrimonio sin amor, para alcanzar dicho estatus. La elegida será la hija de unos duques que, al contrario que el rico empresario, tienen títulos pero ni un duro, y viven de las apariencias. En esta película podemos ver también una cierta relación con otra película de Cary Grant y Katharine Hepburn, "Vivir para gozar", pero en este caso, es un Cary Grant pobre y bohemio, el que se enamora, primero de la hija consentida de un rico banquero, para caer luego rendido ante la hija desencantada y aventurera, interpretada por Katharine Hepburn.


De nuevo, en el reparto de actores, destacan, ¡cómo no!, Guadalupe Muñoz Sampedro y Pepe Isbert, interpretando a los duques venidos a menos, y padres de Josita Hernán, Raúl Cancio y Luchy Soto, y también, un Luis Peña en un curioso papel cómico y dos mayordomos, magníficamente interpretados por dos especialistas, Juan Calvo y Fernando Freyre de Andrade. 

"Ella, él y sus millones" se estrenó el 25 de diciembre de 1944 y Rafael Durán obtuvo buenas críticas: "Muéstrase en la cúspide de su carrera de actor, apto para cualquier exigencia, dramática o sobriamente humorística. Su ductilidad queda, una vez más, de manifiesto en esta magnífica labor".


Durante los últimos meses de ese año, Rafael Durán rodó una nueva película, a las órdenes de Sáenz de Heredia, titulada "El Destino se Disculpa". Se trata de una nueva comedia, basada en el relato "El fantasma" de Wenceslao Fernández Flórez, en donde empieza a destacar, un actor que triunfaría muy pronto, su nombre, Fernando Fernán Gómez, en el papel del fantasma que se aparece a Rafael Durán, transfigurado en una percha o una estatua de Don Quijote. Sobre Durán, alguna crítica cita: "Su interpretación es buena, parece ya dominar mejor sus cejas"


La película se estrenaría a finales de enero de 1945, año que además, supondrá la participación de Rafael Durán, en su única película con otro gran director de la época, Edgar Neville y que tendría un gran éxito, "La vida en un hilo", que mostraba como la vida podría ser muy diferente, si se hubiera tomado otra decisión, incluso baladí, en un determinado momento. La actriz protagonista fue Conchita Montes, que interpreta a una mujer que ha enviudado recientemente de un marido gris y rutinario, interpretado por otro grande, Guillermo Marín, que conoce durante un viaje en tren, a una vidente, interpretada magistralmente en uno de sus grandes papeles, por Julia Lajos, que le hace ver cómo habría sido su vida, si hubiera tomado una decisión distinta y se hubiera casado con Miguel Ángel, un escultor, interpretado por Rafael Durán.



Tras este éxito, Durán rodará una sola película en 1946, reclamado de nuevo por Rafael Gil, para el rodaje de "La Pródiga", junto a la diva mexicana María Félix. Este papel le valdrá el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos. 


Este año nacerá su hija María, el 5 de febrero. Desconozco el nombre de la madre. María Durán obtendría cierta fama, al ser una de las azafatas del concurso "Un, dos, tres" y como miembro del grupo Acuario, junto a Mayra Gómez Kemp y Beatriz Escudero, cuyo mayor éxito fue la canción "Rema, rema marinero".

María Durán, a la derecha de la fotografía.


Sin embargo, en 1947, rodará seis películas, la mayor parte estrenadas en 1948. De entre todas ellas, destaca, en primer lugar, "La fe", que supone una nueva colaboración con Rafael Gil, y en donde Rafael Durán interpreta a un sacerdote que confronta su fe frente a un liberal laico, interpretado por un excepcional Guillermo Marín. Esta vez, la crítica aunque fue diversa, volvió a resaltar su envaramiento y monotonía.


En segundo lugar, hay que reseñar su primera película con otro gran director del momento, Ladislao Vajda, de origen húngaro, pero afincado en España; su título "Tres Espejos", que se estrenaría en enero de 1948.


Algunas fuentes citan su participación, poniendo su voz, en la adaptación de "Don Quijote de La Mancha" de Rafael Gil, aunque en el principal libro monográfico sobre este director en su época de Cifesa no se confirma este dato.

El resto de películas de este año serán "La Calumniada" de Fernando Delgado que se estrenaría tarde, en 1949, "La Gran Barrera" de Antonio San Olite, "Un viaje de novios", en una nueva colaboración con Gonzalo Delgrás y "Revelación" de Antonio de Obregón.


El año 1948 rueda dos películas muy dispares. La primera, de nuevo con Ladislao Vajda como director es "Sin uniforme" y la segunda, una biografía de San Ignacio de Loyola, en la que interpreta el papel protagonista, titulada "El capitán de Loyola" y cierra la década, con dos películas más, "Paz" de José Díaz Morales de 1949 y "La Noche del Sábado", en una nueva colaboración con Rafael Gil, rodada en 1950.



LOS AÑOS 50: EL COMIENDO DEL DECLIVE

Durante los años 50, los papeles de Rafael Durán irán teniendo cada vez menos relieve, aunque seguirá trabajando con los directores que más veces contaron con él, en películas de menor éxito, en general. Además participará en algunas coproducciones hispano-italianas, al igual que otros actores de la época.


Inicia su nuevo periplo con su último trabajo para Ladislao Vajda, "Séptima Página", del año 1951; este año también rodará otra película con Rafael Gil, "El Gran Galeoto" con un gran y extenso reparto. 


En 1952, rueda "Muchachas de Bagdad" de Edgar G. Ulmer y Jerónimo Mihura, con Paulette Goddard como protagonista.


El siguiente año interviene en una película de éxito, protagonizada por un niño de 13 años, en su primera película como protagonista, Jaime Blanch, titulada "Jeromín" y dirigida por Luis Lucia. Ese mismo año también aparece en "Ha desaparecido un pasajero" de Alejandro Perla.


El año 1954, Rafael Durán vuelve al teatro, al formar compañía con la actriz, Lola Villaespesa, sin embargo, la aventura no tiene mucha repercusión y volverá al cine. 


En 1955, Rafael Durán añadirá cuatro películas en su haber, "La Montaña de Arena" de Jose María Elorrieta y tres películas dirigidas por Luis Lucia, "Esa voz es una mina", la segunda película de Antonio Molina tras el triunfo de "El Pescador de Coplas" y otras dos protagonizadas por el cómico Valeriano León (esposo de Aurora Redondo), "La Lupa" y "El Piyayo", que sería su última película, pues falleció antes de su estreno. 



Hasta finales de la década, trabaja en dos peplums de la época de producción italiana, "La Rebelión de los Gladiadores" y "Las Legiones de Cleopatra", ambas dirigidas por Vittorio Cottafavi, de 1958 y 1959, respectivamente. 


Entre 1956 y 1959, también lo encontramos en películas como "Carretera General" de José María Elorrieta, "Todos Somos Necesarios" de José Antonio Nieves Conde, "Los Ojos en las Manos" de Miguel Iglesias, "Maravilla" de Javier Setó, "El Pasado te Acusa" de Lionello de Felice, "Una Chica de Chicago" de Manuel Mur Oti y "La Quiniela" de Ana Mariscal.



LOS AÑOS 60: LA RETIRADA

En 1960, Rafael Durán vuelve a trabajar con Luis Lucia, en "Un Ángel tuvo la Culpa", protagonizada por Emma Penella y también pone su voz a un documental de Jesús Franco, "Oro Español". Además, vuelve a participar en una producción con Italia, "Roma de mis Amores" de Carlo Campogalliani.

Durante 1961, vuelve a rodar con uno de sus directores fetiche, Juan de Orduña, interviniendo en la película, "El amor de los amores". También aparece en la primera de las tres películas que dirigió el actor Tony Leblanc, "El Pobre García" y en dos películas más para cerrar el año, "Los Cuervos" de Julio Coll y "Carta a una Mujer" de Miguel Iglesias.

El año siguiente no decae su ritmo de trabajo, aunque sea en cometidos de escaso calado y vuelve a ser reclamado por Juan de Orduña, para su película "Teresa de Jesús" y además, interviene en "Los Guerrilleros" de Pedro L. Ramírez y "El Valle de las Espadas" de Javier Setó.

Lo mismo sucede en 1963, con cinco películas más. Vuelve a rodar con Juan de Orduña, una nueva película titulada "Bochorno" con mensaje al uso sobre las costumbres de la juventud y aparece en "Viento del Sur" de José María Elorrieta, "La máscara de Scaramouche" de Antonio Isasi y a continuación, una nueva versión de una película de gran éxito en los años 40, "El Escándalo" dirigida por Javier Setó y por último, una película de temática religiosa, "Isidro el Labrador" de Rafael J. Salviá. Con este mismo director rueda su única película de 1964, "La Cesta", junto a reconocidos cómicos como Antonio Garisa y Julia Caba Alba. Este año también realiza una actuación para televisión, en la adaptación de la obra "El Fantasma de Canterville".

En una escena de "La cesta".

El año 1965 será su canto del cisne en la gran pantalla y como no podía ser de otra manera, lo hace interviniendo en dos películas dirigidas por el director con el que obtuvo sus grandes éxitos y con el que más trabajó, Rafael Gil, que también iniciaba un periodo de decadencia.


Sus dos últimas películas fueron "Currito de la Cruz", en un papel no acreditado y "La Vida Nueva de Pedrito de Andía", protagonizada por un adulto Joselito, en una de sus últimas películas.

EL FINAL

Rafael Durán decidió retirarse antes de ahondar en su decadencia, aunque siguió ejerciendo su trabajo de actor de doblaje de forma esporádica hasta los años 80. La web, eldoblaje.com reseña su último trabajo, en el año 1983, en un episodio de "La hora de Agatha Christie", titulado "La señal roja". También en 1973, la prensa reseña su posible reaparición teatral, en la obra de Calvo Sotelo, "Un hombre puro", pero parece que finalmente no se llevó a cabo.


Sus últimas apariciones fueron en programas de televisión, dedicados a su labor como actor o al cine español, en general. 

Rafael Durán murió en Sevilla (o quizá en algún municipio de la provincia), el 12 de febrero de 1994 y según la prensa, fue enterrado en dicha ciudad.